La Amazonía es una tierra de gigantes. La castaña o el mapajo sobresalen del techo del bosque, a más de cincuenta metros de altura, y hasta quinientos años de longevidad.
A este paisaje lo cruzan ríos inmensos, que conectan comunidades y pueblos y se internan en lo más profundo del bosque. Entrar en la Amazonía es recordar la inmensidad del mundo y asombrarnos ante la naturaleza.